lunes, 31 de mayo de 2010

HOMENAJE A LOS VECINALISTAS

Nota para DIARIO EL SUR por el Día del Vecinalista (fecha conmemorativa local)

22 de Mayo: Día del Vecinalista
El vecinalismo villense, herederos 
y protagonistas de la historia

El 22 de Mayo de 1996 Tito Martín cerraba un capítulo imborrable de la historia villense. Es día moría el militante social y político que fue un ejemplo para toda la comunidad. Maestro que nunca pudo ejercer, obrero ferroviario y perseguido, comprometido comunista, dirigente eterno de la Liga de Futbol Regional del Sud, luchador social y, fundamentalmente, vecino solidario y tenaz vecinalista. Por ello, un año después, el Concejo Municipal instauraba en el primer aniversario de su muerte, el Día del Vecinalista. Si nos atenemos a los principios que guían esa actividad: amor, servicio, trabajo, libertad, dedicación y honestidad (ver recuadro), no cabe duda que Tito Martín representó cabalmente ese espíritu.

Tito Martín nació en barrio Talleres el 28 de octubre de 1918 y en sus casis 80 años de vida ejerció una ética insoslayable que lo convirtieron en el paradigma del vecinalista y en un protagonista fundamental de los hechos políticos y sindicales que marcaron la historia villense, en especial a fines de los 60 y principios de los 70. Y la conjunción de ambas actividades no es casual sino causal. Para corroborar esta afirmación nos remitimos ahora a un trabajo de investigación de las causas de los movimientos sociales de nuestra ciudad elaborado por el grupo Efefe,  integrado por Florencia Pagni y Fernando Cesaretti,  denominado “El Villazo, una épica colectiva”.

Ciudad anárquica
En un párrafo dedicado a la explosión demográfica de  Villa Constitución en la década del 50 dicen estos investigadores: “Miles de hijos y nietos de la inmigración cambiaron el arado por el torno o la fresadora, deviniendo de chacareros arrendatarios en obreros industriales. Junto a ellos llegaron los migrantes internos de la Argentina mestiza. La instalación de Acindar provocó una revolución demográfica y un caos en la traza de un pueblo agrario y de servicios, trasmutado a ciudad industrial. Villa Constitución nunca tuvo un Plan Directriz Urbanístico, fue creciendo anárquica y dispersa, sin cloacas, ni agua corriente, sin transporte público. La lógica de su crecimiento fue la de las máximas ganancias para las empresas loteadoras que aprovechaban la afluencia de nuevos trabajadores para venderles el terrenito de cualquier modo”.

“A la falta de racionalidad y planificación se le suma la corrupción administrativa. A mediados de los 60, un plan de pavimentación integral demostró en su irracionalidad y costo exorbitante para el bolsillo de las familias supuestamente beneficiadas con el asfalto, la convivencia del poder político municipal con la empresa encargada de llevar adelante el plan. Frente a tanto atropello, el movimiento vecinalista, de larga tradición en la provincia, adquirió en la ciudad singular protagonismo. Cientos de trabajadores militaron entonces conjuntamente en la fábrica y en el barrio, hasta que los diferentes roles se integraban un una comunión inseparable”.

“Por eso no debe extrañar que en el momento del triunfo en Noviembre de 1974, la CGT de Villa Constitución bajo el liderazgo de la Marrón, impulsara una federación de vecinales para ocuparse de los problemas urbanos, con la participación de todos y cada uno de los 34 barrios de la ciudad. La solución de esas aparentes meras cuestiones municipales formaban parte de un todo que hacía a la mejora de la calidad de vida y a la dignidad de los sectores subalternos, parte fundamental de la lucha emprendida”.

Los actuales vecinalista no son otra cosa que los herederos de ese compromiso y esa ética, sin dudas en mayor o menor medida, quienes participaron de las comisiones vecinales en los últimos años tuvieron un rol de suma importancia para la concreción de las obras y proyectos que mejoraron la calidad de vida de los habitantes de los barrios villenses.



Principios del buen vecinalista
El amor, el servicio, el trabajo, la libertad, la dedicación y la honestidad.

EL AMOR
Es el fundamento y la fuerza del vecinalista.
Amor por el vecino, que es su prójimo.
Amor por el barrio, que es su casa.
Amor por la Ciudad, que es la extensión de su hogar.
Amor, para potenciar los sueños, mover los corazones y construir realidades.

EL SERVICIO
Es la piedra fundamental de la filosofía vecinalista.
Servicio que impulsa a trabajar por los otros.
Servicio que vuelve a cada vecino, eslabón de una cadena forjada en el fuego de la solidaridad.

EL TRABAJO
Es el camino para expresar el amor y ejercitar el servicio.
Trabajo que dignifica porque no espera elogios.
Trabajo que enriquece el espíritu porque no espera recompensas.

LA LIBERTAD
Es el espacio que necesita el vecinalista para desplegar su vuelo.
Libertad que implica independencia política y económica.
Libertad que lo compromete con su conciencia y con toda su comunidad.

LA DEDICACION
Es el tributo del tiempo personal que el vecinalista hace para su causa.
Tiempo que implica entrega de talentos, capacidad e ideas.

LA HONESTIDAD
Es la bellísima garantía que nunca defraudará la confianza recibida.
Honestidad en la administración de bienes y utilización de títulos y privilegios.
Honestidad que hace del vecinalista mayordomo fiel, guardián de la casa grande que es la vecinal, señor de su espacio por ser, precisamente, su mejor servidor.
Autor: José Esperidión Waicekawsky



EL VECINALISMO
La actividad vecinalista tiene una relevante importancia en la mayor parte del país. Tanto es así que, aunque en diferentes fechas, el Día del Vecinalista se celebra en numerosas localidades. Por su parte la ciudad cordobesa de Río Cuarto ostenta el título de "Capital Nacional del Vecinalismo", este año se realizará allí, del 20 al 22 de agosto, el “15º Encuentro y Exposición Nacional de dirigentes vecinales y organizaciones no gubernamentales”. Esta actividad es organizada por la Confederación Vecinalista y Fomentista de la República Argentina (www.covera.org.ar).

Homenaje a las maestras jardineras

Comparto con Uds. la nota especial que escribí para DIARIO EL SUR con motivo de celebrarse el 28 de Mayo Día de los Jardines de Infantes y de la Maestra Jardinera

 Rosarito Vera y Dora Baer, el amor al servicio de la educación

Maestras jardineras, un sueño de blancos delantales

En una nueva celebración de Día de los Jardines de Infantes y de la Maestra Jardinera, analizamos junto a una de ellas, Graciela Pérez, la importancia de esta profesión. Los nombres de Rosario Vera Peñaloza y nuestra Dora Baer surgen indisolublemente ligados a esta fecha.

“Ser maestra jardinera es ser una persona que tiene una vocación muy grande, de servicio y afecto para con los chicos del nivel, de 45 a días a 5 años”. Así explica lo que representa ser una docente inicial –y a la vez se define a si misma-, Graciela “Gachi” Pérez. La elegimos a ella para hablar de esta profesión al celebrarse el “Día de los Jardines de Infantes y de la Maestra Jardinera” (28 de Mayo) porque no solo aquilata una sólida trayectoria en este ámbito sino porque fue una de la iniciadoras de la ya desaparecida ADENiCo (Asociación De Educadoras del Nivel Inicial Constitución). Una experiencia valiosa que dejó una huella imborrable.

En principio es necesario recordar que la fecha instituida para celebrar el Día de la Maestra Jardinera es el de la muerte de Rosario Vera Peñaloza, considerada “Maestra de la Patria” y quien fundó el primer jardín de infantes de la Argentina (ver recuadro). Murió el 28 de Mayo de 1950. Pero Villa Constitución también aportó su personaje para la historia de la docencia en este nivel: Dora Baer. Tanto es así que “Gachi” Pérez es una de las impulsoras para que se imponga su nombre al Jardín Nucleado de barrio Sagrado Corazón.

Dora Baer
Mientras se espera que ese jardín de infantes pueda llevar su nombre existe en la ciudad una plaza que fue bautizada en su memoria, sita en Bolívar y 25 de Mayo (Bº Congreve) (ver recuadro). ¿Quién fue Dora Baer para ser merecedora de tales honores?. Vamos a citar a Santiago Lischetti, (en su libro “Radiografía de Villa Constitución en tres placas”). “En 1909 es requerida como maestra por la directora de la escuela Sarmiento de "Talleres" Sra. Anita D. de Ortíz, ofrecimiento que acepta luego de vencida su dubitación por no contar con título habilitante, sino sólo con 6o grado, hecho común ya que nuestra Escuela Normal llegó en 1916. Entra entonces a ejercer como "ayudanta" con 65 pesos de sueldo mensual. Pasa más tarde a la escuela Belgrano donde, en 1926, cofunda, organiza y dirige entre nosotros el primer Jardín de Infantes de Villa Constitución y según su decir, de toda la provincia— junto a la Srta. Brígida Ciola”.

Un mito desterrado
Desde aquellos tiempos hasta ahora la labor de la maestra jardinera fue evolucionando. Gachi lleva 30 años como tal y recuerda que cuando comenzó “no teníamos contenidos y nosotras teníamos que elaborarlos. Desde hace algunos años eso cambió tenemos contenidos propios y la curricula”. Asimismo debieron terminar con el mito que las jardineras no eran otra cosa que niñeras. “En realidad está en el imaginario colectivo que los chicos más chiquitos van al jardín a jugar. Es cierto, pero nosotros tomamos el juego como una estrategia pedagógica para enseñar”.

Cuando se le pregunta por ADENiCo, suspira y deja que los recuerdos la embarguen. Dice que “fue muy importante desde allí reuníamos a todas las maestras jardineras y era un espacio muy importante para intercambiar experiencias, para el perfeccionamiento, para la capacitación. Realmente fue un espacio muy valioso que, lamentablemente ya no lo tenemos. Existió durante unos diez años”. Agrega que “en todos lo jardines y preescolares de Villa están las docentes que conformamos la ADENiCo y está latente el poder recuperarla porque fue un tiempo muy bueno, donde aprendimos mucho y fue una linda construcción”.


YO ELIJO

Aprovechamos la experiencia de Graciela Pérez para solicitarle algunas recomendaciones. Por  eso le preguntamos qué canciones, cuentos y juegos elije a la hora de jugar con los chicos.

Canciones
“Me encantan las de María Elena Walsh. “Pero como los chicos aprenden muchas por la televisión tenemos que ir actualizándonos y entonces hay que hacer un popurrí de todas las épocas”
Cuentos
“Me gustan los tradicionales, creo que hacen que la fantasía de los chicos vuele y es justamente la edad de la fantasía donde los chicos inventan todos los días cosas nuevas”.
Juegos
Estamos tratando de revalorizar los que se jugaban antes y que ahora, por la transmisión de abuelos y padres, se pueden seguir jugando. Pero en si, las dramatizaciones, el taller de la mamá, hacen que los chicos puedan interpretar roles de acuerdo a lo que ven en su lugar. Y a ellos le gusta mucho.


Rosarito Vera, maestra
Rosario Vera Peñaloza nació el 25 de diciembre de 1873 en el pueblo de Atiles, departamento Rivadavia, La Rioja. Dedicó su vida a la enseñanza. Fundó el primer jardín de infantes argentino. El Consejo Nacional de Educación le encargó la formación del Primer Museo Argentino para la Escuela Primaria, hoy Complejo Museológico del Instituto Félix Bernasconi. Luego de una admirable trayectoria, llegó a Inspectora de Enseñanza Secundaria, Normal y Especial. Falleció el 28 de mayo de 1950. Esa es la fecha que se toma, precisamente, para conmemorar, en su honor, el "Día de la Maestra Jardinera" y el "Día de los Jardines de Infantes". Fuente: www.me.gov.ar/
Félix Luna le dedicó una zamba llamada “Rosarito Vera, maestra”, con música de Ariel Ramírez: “Con manos sucias de tiza / siembras semillas de letras / y crecen abecedarios / pacientemente maestra”, dice en una estrofa. Y en otra: “Yo sé los sueños que sueñas / Rosarito Vera, tu vocación / pide una ronda de blancos delantales / frente al misterio del pizarrón”.

PLAZA DORITA BAER
Bautizada como Dora Baer, en homenaje a esta inolvidable educadora de nuestra ciudad, la plaza de Bolívar y 25 de Mayo espera un mejor trato para la memoria de esa vecina que nació y vivió a dos cuadras de allí (Independencia entre French y Berutti). Juegos rotos  y un monolito del cual fue sustraída la placa que recordaba a la docente ofrecen un triste panorama que evidencia claramente nuestro escaso reconocimiento a quienes fueron un ejemplo de servicio a la comunidad.

De la flor, el niño y la muerte

Otro poema que también se encuentra publicado en Sabor Artístico (ya me pondré a escribir algo nuevo, por ahora me llevan mucho tiempo y creatividad las notas para Diario El Sur)



De la flor, el niño y la muerte

Mensaje por Ariel Gómez el Miér Ago 19, 2009 7:09 pm
Si la flor muere…

Y muere un niño…

Si dejamos morir la flor 

y dejamos morir el niño…

¿Quién mirará mañana la flor?

¿Quién velará la tumba del niño?

Si la flor muere y el niño también

¿Quién recogerá las lágrimas de la madre 
asolada de miserias?

¿Quién llenará el hueco en las manos curtidas 
del padre sin trabajo?

Quiero la flor viva 
en el campo o el cantero 
y al niño también, 
mirándola por sólo mirarla.

No quiero la flor muerta, 
no quiero la flor adornando el saco del corrupto.

Quiero un a flor hecha de eterno amanecer.

Quiero que la muerte sea muerte en 
el momento que deba serlo.

Que la flor se marchite 
y que el niño envejezca.

Que la muerte sea muerte 
y no una injusticia.

viernes, 28 de mayo de 2010

Fabián Villani expone en Empalme. En octubre, lo hará en el Hilton de Buenos Aires

Fabián Villani inauguró el sábado 22 una muestra de sus  esculturas en alambre en el Centro Cívico de la Comuna de Empalme Villa Constitución. En principio la exposición estaba pensada para cuatro días pero se extenderá hasta el 9 de junio. Ocurre que Villani será uno de los 10 artistas argentinos que expondrán sus obras en el mes de octubre en el Hotel Hilton de Buenos Aires en el marco del Congreso Latinoamericano de Siderurgia organizado por el Instituto Latinoamericano del Fierro y el Acero.
Por tal motivo vendrá a conocer el trabajo de nuestro escultor un representante de la Fundación Cívica Cultural Villacero de México. Villani entendió que el ámbito del Centro Cívico es el ideal para el lucimiento de su trabajo y por lo tanto solicitó a las autoridades comunales extender la exhibición hasta el momento en que puedan verla los visitantes aztecas, propuesta que fue rápidamente aceptada por la administración de Raúl Ballejos. Cabe acotar que la muestra despertó gran interés en la vecina localidad y está compuesta por once obras.
La fama de Fabián Villani y el asombro que causan sus esculturas de alambre crecen a la par que le llueven invitaciones para exponer en distintos puntos del país. La más importante será sin dudas la que realizará los días 22 y 23 de octubre en el Hotel Hilton. A la par expondrá en la ciudad de Brandsen en el doble festejo del aniversario de esa localidad y de una reconocida peña folclórica, con el auspicio de la UOM nacional.       

Reconocimiento
Si bien Villani tenía en su haber unas cuantas exposiciones regionales su fama se acrecentó luego de participar en la feria de artesanos organizada por la municipalidad de Cosquín con motivo de celebrarse el cincuentenario del Festival de Folclore de esa ciudad. Allí visitaron su muestra miles de personas y la prensa de todo el país se abocó a difundir su arte. Un ejemplo es el extenso reportaje que le realizó el diario La Opinión de Rafaela.
Nacido en Empalme el 30 de junio de 1968, este operario de Acindar reside desde hace años en el barrio San Lorenzo de nuestra ciudad. Allí, a fines de 2006, empezó a experimentar con alambre en pequeñas esculturas no mayores que la palma de una mano, motos y autos fueron sus primeras obras. Sin maestros ni guías, solitario precursor en este tipo de arte, se animó con la práctica a esculturas de mayor complejidad y tamaño.

Obras Monumentales
“Después empecé a hacer motos más grandes, autos, aviones, barcos, dinosaurios, floreros, todos estos no superaban lo doscientos puntos de soldadura por artesanía, hasta que un día me propuse hacer una obra que superaba los dos mil puntos de soldadura, y así fue que hice un caballo rampante de cuarto mil puntos, un toro de cuatro mil quinientos, un águila de cinco mil quinientos, una jirafa de cuatro mil, un barco de tres mil, un pez de dos mil, un hipocampo de cinco mil quinientos, dos peces de dos mil quinientos y por último otro barco de tres mil”, relató en el mencionado reportaje de La Opinión.

Actualmente cuenta con obras cuyos datos resumen claramente su carácter de únicas en su tipo. Entre las más destacadas se pueden citar:  San Jorge y el Dragón (más de 20 mil puntos de soldadura y 200 kg. de peso); Pegaso y la Quimera (31 mil puntos y 300 kg de alambres); un caballo casi de tamaño real (12 mil puntos y 150 kg.) y un Centauro (14 mil puntos y 150 kg). Esta última es la primera en la que se animó a recrear un rostro humano. Además se encuentra abocado a llevar al alambre los caballos y gauchos de Molina Campos, un desafío que su arte seguramente superará con creces.

jueves, 27 de mayo de 2010

MUSICOS VC

Tres cortos poemas


DUDA

Llevo un sueño
clavado en la espalda,
es casi una herida
pero es también,
creo, 
casi una esperanza.
Tal vez sea ambas,
no lo se,
no puedo verlo.

MUTISMO

Silencio sobre silencio,
con ausencia de palabras
acuño este momento.
Redefino mi existencia
reflejando el entorno
hacia el centro
de mis sueños muertos.

TRISTE

Era triste al hablar,
pero lo era aún más
cuando callaba...
¿Qué penas ancestrales
cargaban sus ojos
que parecían
empecinadamente nublados?

miércoles, 19 de mayo de 2010

Otro cuento rescatado de entre viejos escritos


Este cuento también está alojado en el sitio www.saborartistico.forospana.com entre otros textos de mi autoria.

EL POETA



Era noche, era angustia, un indefinible olor cubría el denso ambiente del pequeño departamento. Una profunda quietud parecía desprenderse de cada minuto que alargaba su soledad.

Tomó un papel, lo estrujó… el sonido seco le causó un sobresalto. Le pareció que el silencio le prestaba ecos hasta hacerlo eterno. Hizo con él un bollo y lo arrojó contra la pared…

-Mierda, dijo con bronca, quizá también con dolor.

La mano agarrotada sobre la lapicera le dolía, miró el papel vacío y sintió un raro temblor que le subía desde el estómago al ver ese espacio que hasta se le asemejaba tridimensional. Quería, deseaba con toda intensidad poblar el papel de palabras, de sentimientos pero algo superior a sus mejores esfuerzos lo impedía…

Cerrando los ojos recordó como en los tediosos y ya lejanos días de su juventud encontró en la poesía un remanso para sus horas grises. En las palabras que primero leyó con avidez, y más tarde en las que llevó por mano propia al papel, halló siempre un irse, un evadirse, de su vida condenada –vaya a saber porque extraño designio- a la mediocridad.

Quiso desde entonces convertir sus sentimientos en poesía, pero no lograba trasmitir en sus versos el verdadero y profundo caudal de emociones que se extendían por su alma. Con el paso del tiempo esa incapacidad lo fue sumiendo en el desasosiego y la impotencia. Con creciente desesperación comprobaba que cada intento de lograr su mejor poema terminaba en un papel cubierto por palabras que se le aparecían huecas, vacías, sin lograr conformar un cuerpo homogéneo. Desanimado advertía que su obra se mostraba carente de ese halo vital que debe trasmitir una obra de verdadero arte.

Con el tiempo fue dejando de lado sus aspiraciones, tratando de encausar su vida por otros carriles, relegando a lo más hondo de su ser el poeta que no lograba consumar. Pero nunca alcanzó a sentirse bien consigo mismo, sentía que estaba falseando su destino, engañándose a si mismo. Vivió como uno más, una existencia anodina, una vida que entendía desperdiciada. Por eso en lo que entendía eran las postrimerías de sus días, harto de su monótono transcurrir, recuperó sus cuadernos ajados y polvorientos. 

- Por fin –se dijo-, llegó el momento … 

Fue un intento de conjurar lo mejor de si, todas sus fuerzas ante un vacío blanco que le causaba vértigo. Era un dios con un universo por crear y temía el resultado de esa creación.

De entre las viejas hojas rescató los que consideró sus mejores versos, sus momentos más felices, sus penas más hondas, su llanto más verdadero, sus metáforas más inspiradas. Para ello releyó con fruición durante horas los poemas escritos durante largos años en su soledad de fracasado, fruto de ese estigma de hombre sin fortuna. Poco a poco fue creando su propia antología, seleccionando, ora eligiendo, ora desechando, era como ir reconstruyendo su memoria.

Tras horas de intenso y febril trabajo tomó un breve descanso, había leído y escrito toda la noche, el alba se anunciaba con fulgores rojizos y un apagado trinar de pájaros quebraba apenas el silencio de su departamento. No se dio cuenta en que momento entre un largo sopor del que salió cuando las últimas luces del día llenaban la mesa de alargadas sombras.

Se restregó los ojos y con la vista aún nublada por el sueño empezó a leer, recorrió cada verso, cada línea, cada palabra, pero el resultado le pareció lamentable, insulso, una colección de expresiones sin vida, irremediablemente muertas. Sin levantarse de su silla decidió encarar otra noche de trabajo y luego otra. Obsesionado, rayano a la desesperación entró en una vorágine de escribir y transcribir papeles sin cesar. Dejó de dormir, de comer, armando y rearmando su rompecabezas de palabras en forma incesante.

Si alguien lo hubiera visto no habría reconocido en el a un hombre, sino más bien a un fantasma, habría encontrado un ser enflaquecido hasta los huesos, pálido, de ojos enrojecidos y un hedor rancio que lo envolvía. Un ser que, pese a su estado, aún seguía luchando con todas sus fuerzas, aunque ya pocas, contra un destino que lo obligaba al anonimato, a ser tan solo un ignoto personaje que jamás trascendería como poeta.

Y fue así que en el último instante de lucidez entendió que aún le quedaba un recurso, un fatal y último recurso, para dotar de vida a sus versos. Con fuerzas que solo podían nacer de su delirio buscó un tintero y una pluma que le habían quedado de sus viejos estudios de caligrafía y reunió los papeles en blanco que le quedaban.

Con una trincheta cortó las venas de su mano izquierda y drenó la sangre al tintero. Mojó la pluma y empezó a transcribir sus versos, transfiriendo a ellos toda su esencia junto a su sangre. Moría con cada palabra, pero a la vez sentía que renacía en cada una de ellas. Así, palabra a palabra fue reencarnándose en su libro postrero…

Días después los vecinos avisaron a la policía que del departamento emanaba un olor nauseabundo y que al viejo loco hacía tiempo que no lo veían. Cuando los efectivos ingresaron encontraron el cuerpo derrumbado sobre un escritorio lleno de papeles. Parecía desangrado pero no se veían rastros de sangre por ninguna parte. La autopsia confirmó la hipótesis del suicidio y fue sepultado en un solitario entierro.

El vió parte del proceso, o mejor dicho, lo sintió desde su cuerpo de papel. Cuerpo que yace en el archivo de un juzgado como parte de las pericias ya olvidadas del suicidio de un anciano a quien nadie recuerda.

martes, 18 de mayo de 2010

El latir de la pasión


Hoy el sitio oficial de Boca, www.bocajuniors.com.ar, publicó una nota mia en La Columna del Hincha. Ahora la comparto con todos Uds.



El latir de la pasión

Entrá y mirá la columna del hincha. Hoy nos escribió Ariel F. Gómez. Se vos el protagonista y envianos tu propia nota a notas@bocajuniorsonline.com. Nosotros la publicamos.
La nota sobre La Bombonera y su mítico latido me recordó la primera vez que sentí ese movimiento y viví la emoción única e inigualable de llegar a un lugar dónde la historia no pasó sino que es protagoniza.

Era el 14 de agosto de 1981. Ese día Boca jugaba el último partido del Metropolitano frente a Racing. Entre los 11 jugadores estaba Diego Armando Maradona. El mismo que venía de errar un penal frente a Rosario Central la semana anterior.

Maravillosa jugada del destino. Ese penal errado que demoró en una semana el festejo del campeonato me permitía a mi llegar por vez primera a La Bombonera. Tenía 15 años y junto con un grupo de bosteros de mi ciudad, Villa Constitución, emprendimos el anhelado viaje hacia nuestra tierra santa: la Boca.

Si hubiéramos salido campeones la semana anterior el festejo habría sido en Rosario (Villa Constitución está 50 km al sur de esa ciudad), pero la posibilidad de festejar en La Bombonera, y con Diego en la cancha, justificaba el viaje.

Alrededor de las 7 de la mañana nos subimos a un viejo colectivo que había salido de Arroyo Seco con hinchas de esa localidad. Fue un viaje a puro canto, saltando y vibrando con el sabor de una verdadera aventura. El partido era a las 18 y llegamos a la Boca a las 11.

Bajamos del colectivo y empezamos a caminar. A medida que nos acercábamos a la cancha sentía que las piernas me temblaban, pensé que era mi emoción hasta que advertí que el piso se movía al ritmo de un sonido que brotaba desde el interior del estadio que se iba agigantando en mis retinas. La Bombonera estaba allí, latiendo y haciendo latir todo a su alrededor. Y ese sonido… ese sonido que aún me emociona era la Doce y toda la hinchada cantando.

Entramos a la cancha y nos tocó ubicarnos en la cabecera que da al Riachuelo. Pero la situación era lo de menos, toda la Bombonera era de Boca (salvo un minúsculo grupo de académicos que estaba de bajo de nosotros). El sol caía implacable pese a ser agosto y el calor se hacía sentir. No importaba, cantábamos igual, hasta la ronquera y paroxismo. Estaba cantando y saltando en La Bombonera!!! No lo podía creer, no alcanzaba a abarcar con los ojos toda la fiesta y de pronto comprendí que estaba formando parte de un día histórico. Único. Imborrable en nuestro cielo azul cubierto de estrellas al que esa tarde íbamos a sumar una más.

Y después… la apoteosis, la vivencia de uno de los momentos más emotivos de mi vida… Salió Boca, vi una camiseta aparecer sobre el césped y enseguida una cortina blanca me dejó ciego. Millones de papelitos caían de lo alto formando una pared inviolable a la vista. Mientras cantábamos y saltábamos… Y luego otro hincha, mucho mayor que yo se dio vuelta y nos abrazamos llorando, desbordados por la emoción… Y recuerdo sus palabras, entrecortadas y temblorosas: Somos lo más grande…!

Y si, es así, somos lo más grande porque somos una sola pasión. Boca es un todo que va más allá de los límites del campo de juego, se extiende en tribunas, barrios, ciudades, países… Ese día lo entendí en toda su gloriosa magnitud.

Después celebramos el campeonato, pero eso es costumbre. La emoción mayor e insuperable fue pisar la Bombonera, eso se vive sólo una vez y nunca más se olvida.

Ariel F. Gómez

Un cuento

Hoy se me ocurrió subir un cuento que escribí hace algunos años. Creo que es necesario que vaya rescatando y organizando mis escritos, así que los invitó a leer


"EL LIBRO"



-¡Aquí está!, se escuchó desde dentro del oscuro pasillo. 


Al otro lado del mostrador el hombre, con evidente paciencia, estiró su cuello y trató de ver a través de la estrecha puerta al viejo librero, pero sólo pudo divisar unos estantes polvorientos. Más allá de ellos la semipenumbra impedía precisar los contornos de las estanterías que llenaban el recinto. En algún lugar de ese inabarcable depósito, desandando viejos corredores –así lo imaginaba- se acercaba el viejo con el ansiado hallazgo.

-Aquí está, repitió, apareciendo en el corredor central que desembocaba en la puerta; se acercaba con lentitud, como si años de inmovilidad hubiesen atrofiado sus piernas.

–Aquí está, -volvió a decir- , aquí está su libro…

El hombre, con desesperación mal disimulada, posó codiciosamente los ojos sobre la gruesa cubierta del libro que el viejo exhibía en sus manos. Se pasó la lengua sobre los resecos labios al tiempo que le temblaban las manos y una fina capa de sudor le bruñía la frente. Quiso decir algo, moverse, estirar las manos, tomar el libro, pero la ansiedad le agarrotaba los músculos; se quedó mirando el preciado objeto con avidez pero sin lograr salir de su parálisis.

-Aquí está el libro –dijo nuevamente el viejo, de atildado porte pero al que rodeaba un leve olor acre y rancio. Detrás de unos anteojos cuya forma circular invitaban a perderse en dos pozos de profundidad indefinible, se asomaban unas cejas tupidas y blancas. Depositó suavemente el libro sobre el mostrador con unas manos entre cuyas arrugas aparecían finas líneas de polvo.

Su boca casi desdentada y de la que emanaba un olor a menta incongruente con el resto de su imagen, se abrió lentamente. Esperó que el silencio le prestara el marco adecuado para sus próximas palabras y entonces dijo con parsimonia pero sin eufemismos:

-Aquí está el libro de la vida eterna…

Las palabras, cargadas de una energía que pareció multiplicarlas como un eco proveniente de tiempos inmemoriales, se extendieron por la atmosfera seca. Ante esta afirmación, el que esperaba alcanzó a llevar sus dedos temblorosos hasta la tapa del libro y lentamente recorrió con ellos el arcaico relieve que le daba nombre.

De pronto el viejo rompió otra vez el silencio.

-Aquí está el libro por el que tantos se condenaron y murieron para siempre, pero por el que usted pagó un bajo precio…

Después de unos instantes de agobio, en el cual detuvo el recorrido de su mano, alzó los ojos alucinados e inquisitivo observó al viejo.

-Apenas su alma, ¿no le parece un bajo precio a cambio de la eternidad?, se explicó el viejo y con una leve sonrisa meliflua y cierta solemnidad le dijo:

-Lo felicito, la vida eterna es suya.

Con un evidente gran esfuerzo el hombre alcanzó a preguntar: -¿Es mío?, ¿puedo verlo?...

-Tómelo, es suyo –confirmó el librero

-¿Y con sólo leerlo viviré eternamente?

Luego de un instante en el que las pulsaciones de su corazón parecieron ahogarlo vio que el viejo negaba con la cabeza.

-No, no hace falta leerlo, con solo abrirlo en la página precisa es suficiente.

-¿Y cuál es esa página?.

-Usted lo sabrá al mirarlo.

Indeciso, tembloroso, el hombre recorrió con su índice, casi acariciándolas las antiquísimas hojas. Dudó unos segundos y luego, con una determinación rayana a la inconsciencia, abrió el libro y un extraño fulgor que no se veía allí desde hacia siglos invadió la librería.

Minutos después el viejo llevó el libro hacia el secreto anaquel donde permanecerá oculto hasta que alguien lo vuelva a reclamar en busca de la vida eterna. Antes de colocarlo en su sitio observó la nueva página que lo engrosaba. En ella, presa entre inextricables palabras, un alma más vivirá eternamente.


El viejo sonrió y guardó el libro.

viernes, 14 de mayo de 2010

Bellezas Perdidas rescatadas por Amutui Quimei

Esta nota es bien actual. Está referida a la presentación en Villa Constitución de un nuevo grupo vocal llamado Amutui Quimei, integrado por viejos y nuevos amigos. Tuve la satisfacción y el orgullo de ser parte de ese espectáculo que se realizó el sábado 8 de mayo en la Sala San Martín, la cual estuvo colmada de un público cálido y generoso. Al respecto me limito a colocar aquí la nota publicada en la edición de hoy, viernes 14 de mayo, por diario El Sur (su autor es Víctor Hugo Di María).

Además de la apertura del espectáculo tuve a mi cargo una presentación especial para Amutui ya que la puesta en escena constó de dos partes, la primera donde actuaron los artistas invitados y la segunda en la que el grupo se dió a conocer a su ciudad. En esta última instancia se proyectó un video con imágenes alusivas y yo leí el siguiente poema que escribí para ellos:

En los confines gélidos del sur.  De ese… nuestro sur, el de la esperanza y el misterio…
Donde habita la memoria incorrupta de esta tierra.
Allí el tiempo conjuró la voz ancestral que nace de los recónditos subsuelos de nuestra historia negada.
Y el tiempo, hecho chaman de incontables pueblos de ayer, alzó su mano en un gesto que fue todo un símbolo, y arrojó desde las inconmensurables alturas andinas… una piedra,
una sola y única piedra, tan precisa como preciada.
Y la piedra rodó durante siglos, cayendo en busca de su destino…
 Golpeando contra cada roca del sendero, haciéndose canto en el sonido seco de cada golpe.
Y ese canto la iba transformando de piedra a viento,
Haciéndose voz de los oprimidos, de los olvidados, de los muertos que nunca tendrán descanso.
Y  fue tan viento en su destino, que luego de volar junto al cóndor en las alturas, se hizo agua para penetrar en la tierra fecunda que alguna vez la había parido
Y ya plena, sabedora de todos sus secretos, luego de rozar cada raíz, cada veta, cada hueso enterrado… Surgió poderosa, hambrienta, para ser fuego que no devora ni quema, pero que arde y urge.
Porque es necesario decir hoy las cosas aprendidas y olvidadas
No hay más tiempo que el hoy para cantar, para rescatar tanto saber aprisionado en la piedra, en el viento, en el agua, en el fuego…
Urge y arde y por ello canta con su voz de siglos y ya no es una, es dos, es tres, es cuatro, es cinco voces juntas, unidas.
Y es en suma un estallido de bellezas perdidas ardiendo desde la noche antigua, es el espíritu ancestral de la tierra latiendo en nosotros y llamando a nuestra alma con un solo nombre: Amutui Quimei


Anteriormente publique varias notas sobre Amutui en el Portal de los Pueblos, en el mismo diario El Sur y en Villa Constitución.com. Reproduzco una de ellas a modo de complemento.




Nueva agrupación vocal se prepara para presentarse en la ciudad

Amutui Quimei, rescatando bellezas perdidas

Son de Villa Constitución pero su primera actuación fue en San Nicolás. El público los aplaudió de pié en el Tercer encuentro de canto y danza “Del Paraná”. Ahora aspiran a repetir la experiencia en la Sala San Martín.


Una nueva agrupación vocal nació en Villa Constitución bajo el nombre de Amutui Quimei, que en idioma mapuche significa “Bellezas perdidas”. Y ese es el objetivo de estos artistas locales, rescatar del cancionero popular argentino aquellas joyas olvidadas o ignoradas por el mercantilismo mediático. Si bien aún no se presentaron oficialmente en nuestra ciudad, si lo hicieron con un llamativo éxito en el Anfiteatro de San Nicolás, el pasado 13 de febrero, en el. Ahora el desafío es darse a conocer entre nosotros y seguir perfeccionando su técnica.
El grupo está integrado por Manu Simiani, Juan Corvera, Claudia Damiani, Dorita Caminos  y Erica Báez, quienes se conocieron en el Coral de la Tierra, de allí su predilección por los arreglos vocales y juegos de voces que son la base sobre la que se asienta su propuesta. Sin olvidar que las comparaciones son odiosas se puede encontrar en sus interpretaciones una reminiscencia a las Voces Blancas. Lejos de lo comercial “nuestra música es para escuchar”, aseguran, a la vez que buscan rescatar la esencia del folclore “por eso nuestro acompañamiento es sencillo, guitarra y bombo, como era al principio”.
Pese a la arriesgada apuesta que significa romper con los estereotipos actuales su propuesta artística fue muy bien recibida en el Anfiteatro nicoleño, en el encuentro “Del Paraná”. “Cuando empezamos a cantar nos sorprendió el silencio del público, en especial cuando notaron que era algo distinto. Pero cuando terminamos de cantar y se pararon para aplaudirnos realmente nos sorprendió. Fue muy emotivo”, relataron. Esa ovación fue la que despertó la interpretación del tema de Rubén Patagonia “Amutui”, que es el que da nombre al grupo. Al respecto expresaron su agradecimiento a Omar Páez director del Ballet de Artes Escénicos Ranquel (organizador del espectáculo) por haberles dado la oportunidad de subir al escenario sin conocerlos y confiado en ellos.

Ahora, Villa
El objetivo inmediato de Amutui Quimei es presentarse en nuestra ciudad “ya hablamos con (Diego) “Chocolate” Ghiselli para cantar en la Sala San Martín (de la Asociación Española). El nos recibió muy bien y nos brindó todo su apoyo. Ahora hay que acordar la fecha que puede ser para mayo”, explicaron. En tanto grabaron un demo con media docena de temas en La Morocha Records, de Carlos López, “a quién le gustó mucho nuestro estilo y también nos hizo algunas sugerencias muy valiosas”. La idea de la grabación “era poder escucharnos desde fuera para poder corregir algunos errores. Una cosa es escucharnos entre nosotros, alrededor de una mesa en los ensayos, por lo que necesitábamos saber como nos escucha la gente”.
Herederos de un estilo musical que hoy no tiene cultores en nuestra ciudad y pocos a nivel nacional (al menos difundidos) afirman “cantar porque nos gusta y lo necesitamos, sabemos que con esto no vamos a ganar dinero, pero nos sentimos bien haciéndolo. Lo disfrutamos”. Así sin estridencias ni revoleo de ponchos, con la suavidad con la que se cuentan las historias de ayer, Amutui Quimei busca rescatar la belleza que guarda esa subterránea memoria llamada folclore. Por ello vale recordar una sabia sentencia de Atahualpa Yupanqui: “El que se lanza a los gritos, no escucha su propio canto”.


INTERNET
Si bien la propuesta de la novel agrupación musical se basa en rescatar el viejo cancionero popular y ahondar en las tradiciones, no desprecian las ventajas de los avance informáticos. Por ello sus amigos y seguidores pueden encontrarse con las novedades del grupo en Facebook. Basta teclear en el buscador de esa red social Grupo Vocal Amutui Quimey para acceder a su foro.