lunes, 9 de noviembre de 2009

Desde el aula... Susana


Antes comenté que la militancia dentro de la Juventud Radical fue un factor esencial para decidir mi futura carrera periodística. Esto tiene que ver con la conciencia social adquirida a través de militar desde las bases en un partido político y a la vez participar como su representante dentro de otras organizaciones pluripartidarias como el Grupo de Educación Popular, del que también hablé.
Pero es justo que recuerde que esa conciencia la fui adquiriendo también gracias a un grupo de profesores que marcaron parte de mi vida y entre ellos surge la figura inolvidable y cada vez más gigante de Susana Gómez de Arizaga...
Yo había abandonado la escuela secundaria en 1981,agobiado por el clima represivo que se respiraba en plena dictadura militar, aunque en ese momento no sabía muy bien que esa era la circunstancia que influía sobre mi ánimo.
En 1985 decidí retomar los estudios e ingresé en la Escuela de Enseñanza Media Para Adultos Nº 1189, sistema ejemplar de la educación santafesina. Debo admitir que regresé a los ámbitos educativos con cierta desconfianza de reencontrarme con un ambiente similar al que recordaba de mi corto paso por el secundario tradicional.
Pero todo era distinto, el aire democracia que recorría el país había calado hondo en las aulas y docentes como Susana, Carlos Galano, Olgas Bongi, Virgina Muñoz, me reconciliaron con la escuela y, en el caso de la primera, me impulsaron a militar abiertamente para mejorar la sociedad y tratar de cambiar tanta desigualdad e injusticia. Susana nos instaba a pensar, reflexionar sobre la realidad, analizábamos artículos periodísticos, debatíamos, nos preocupábamos por el otro y por lo que le pasaba al conjunto de la sociedad.
Como me apasionaba escribir entendí entonces que la mejor manera de conjugar la escritura con la militancia era el periodismo, y así empecé esta carrera. No sin antes finalizar el bachillerato y, en ese transcurso ocupar la presidencia del Centro de Estudiantes. Como tal participé en actos en defensa de la escuela pública y junto a dos compañeros, Néstor Sanso y Alejandra Graiño, fuimos partícipes del Primer Encuentro de Estudiantes de Escuelas de Enseñanza Media para Adultos de la Provincia de Santa Fe.
Fue en Frontera, en agosto de 1986 y aun perduran en mi recuerdo la amabilidad y calidez de los compañeros que nos recibieron allí.
Como corolario de los dos años que cursé el bachillerato acelerado tuve la oportunidad de hablar en nombre de todos los egresados. Si mal no recuerdo tuve palabras de agradecimiento para Susana que ya se destacaba en la provincia como dirigente del gremio docente. Empezaba a hacer historia, sin saber que esa defensa de los derechos de sus compañeros y de la escuela pública le costaría la vida 8 años después. Pero en ese 1986 todavía todo era efervescencia y las utopías aun nos parecían posibles.

jueves, 5 de noviembre de 2009

2. Mística de la militancia

Vamos un paso atrás. Previo a la labor periodística se inició mi militancia en la Juventud Radical de Villa Constitución,  experiencia fundamental para brindarme la formación política que determinó la elección de esta profesión. Era 1983 y el fervor militante afloraba. Eran tiempos de largas madrugadas pintando paredes, pegando afiches; por supuesto haciendo nuestro propio engrudo, lentamente cocinado. Recuerdo los militantes de entonces, cada uno perfectamente caracterizado por alguna seña particular, el inquieto Flaco De Jong, el hoy presidente del Concejo Municipal, Niver Moreyra y su hermano Rubén, "el Negro". Alejandro "Baglietto" Fernández y su mítica moto "Jawa" junto a su novia (hoy esposa), "Chari" Gómez. El siempre recordado y querido Walter, el "Baglietto" chico, con su eterna sonrisa nerviosa, a quién un infarto nos lo arrebató  meses atrás cuando ejercía la docencia  en  Río Negro. Otro maestro, Carlitos Gómez, uno de los primeros en partir hacia el Sur. Los hermanos Colángelo, de Empalme. Todos personajes que inscribieron un verdadero manual del militante en mi alma.
En 1985 nos subimos a un en tren Rosario Norte y partimos al Primer Encuentro Nacional de la Juventud Radical en Mina Clavero, Córdoba. Durante dos días de octubre 5 mil representantes de la JR copamos esa localidad y también su vecina, Cura Brochero. Para Recrear la mística y la fe en la militancia, rezaba el lema el encuentro. No faltó nadie a la cita, estuvieron todos los grandes referentes de la UCR y se realizaron docenas de paneles y mesas de trabajo.En ese momento el presidente de la JR a nivel nacional era Carlos Raimundi. Obviamente no podían faltar las internas y quienes militábamos en la Junta Coordinadora Nacional marcábamos las diferencias con las otras líneas, pero nada fue más allá de los cantos. Eso si, changuicacerista a ultranza, aún resuena en mi memoria aquel himno que pregonamos por las calles cordobesas: "Alerta, alerta que camina, el changuicacerismo por América Latina".
Después vino el tiempo de los desencantos, pero la militancia y las utopías aún perduran y me resisto a creer que hoy son un anacronismo. Por eso como en la foto que nos tomó Walter en la puerta de la casa donde nos alojamos esos días, aún alzo las manos con mis correligionarios, me lleno los ojos de ilusiones y tomo fuerzas para seguir creyendo que un país dónde la democracia sirva para curar, comer y educar todavía es posible

miércoles, 4 de noviembre de 2009

1.Quién quiera oír que oiga


En 1985 un grupo de utópicos militantes de diversos partidos políticos y agrupaciones gremiales participamos de un taller de formación de alfabetizadores que se dictó en la sede del Centro de Estudio y Formación Sindical (CEFS) de la UOM, sita por entonces en Moreno al 1000. En ese mismo lugar funcionaría años más tarde el bar La Tapera, que también marcó parte de mi vida.
Con el entusiamo lógico de aquellos tiempos de la primavera democrática los noveles alfabetizadores conformamos el Grupo de Educación Popular y nos lanzamos a buscar villas para poner en práctica lo aprendido.
Luego de un tiempo el grupo inicial de unas 50 personas se fue disolviendo por la inexperiencia, el desaliento y el poco interés de los supuestos beneficiarios de ser alfabetizados. Los intentos se llevaron a cabo en los asentamientos precarios llamados eufemísticamente: barrios Luján y Evita. Fuimos unos cuantos sábados de un caluroso verano de 1986 sin lograr mayores avances en convencer a los habitantes de levantar un aula y acercarse al proyecto.
Al ver la lenta sangría de voluntarios los pocos que quedamos decidimos orientar nuestro proyecto social hacia otros horizontes y fue así que creamos la revista cultural y política "Los Monos de la Tinta". Título obtenido del Libro de los Seres Imaginarios de Borges. El objetivo era rescatar la experiencia tanto del taller como de la fallida práctica alfabetizadora a través del periodismo.
A partir de entonces la Olivetti, los letraset y el offset, serían nuestras herramientas por cuatro meses, éfimero tiempo de vida de nuestra publicación. Como el trabajo era arduo y lento optamos por algo más rápido y, con el primer número de la revista fuimos a LVC 1 Radio Villa Constitución, "emisora comunitaria de audiofrecuencia", como se autodefinía. Es decir un circuito cerrado, todavía las FM no habían aparecido en la zona.
Mostramos a Eduardo Muriado, el dueño de la radio, Los Monos de la Tinta y le dijimos que queríamos hacer algo similar en radio. Y así empezó "Quién quiera oír que oiga", que se extendió durante un año los martes y viernes de 10.30 a 11. Era diciembre de 1986 y habíamos quedado solo 6 del cuerpo inicial del Grupo de Educación Popular: el hoy concejal Gustavo Báez y su actual esposa, Fabiana Barrios, Claudia Piccinini, Ricardo Arias, Claudia Vigo y yo. Al poco tiempo abandonaron Piccinini y Arias. Los restantes nos animamos a más y comenzamos un programa en AM los sábados a las 0. Fue en LT 24 Radio San Nicolás y se llamaba Temprano para la Noche. Así empezó mi historia en el periodismo.

(En la foto: Claudia Vigo y yo entrevistando a los candidatos del FRAL-PI, Tito Martín (a intendente), Lisandro Viale (a gobernador) y Aldo Strada (a diputado). Imagen de la revista "Análisis", octubre 1987)